Persisten bombas y balaceras en Huitzapula pese a presencia federal, denuncia Tlachinollan

El Centro de Derechos Humanos advirtió que la comunidad me’phaa de Atlixtac suma 17 días bajo asedio armado; habitantes reportan ataques con explosivos, casas quemadas, personas heridas y abandono de autoridades

Texto: Rangel Ventura

Fotografía: Tlachinollan 

Chilpancingo, Gro., 14 de mayo de 2026.- El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan denunció que la violencia contra la comunidad indígena me’phaa de San Pedro Huitzapula, municipio de Atlixtac, continúa pese a la presencia de fuerzas federales y al reforzamiento de seguridad desplegado en la zona.

De acuerdo con el organismo, la mañana de este jueves 14 de mayo los habitantes amanecieron nuevamente con estallidos de bombas y ráfagas de arma de fuego a escasos 500 metros de la comunidad, donde desde hace 17 días persiste un clima de terror provocado por hombres armados que se autodenominan policías comunitarios.

Tlachinollan señaló que más de 300 civiles armados permanecen atrincherados en los cerros que rodean Huitzapula y desde ahí atacan constantemente a la población indígena con disparos y explosivos.

“La violencia en la comunidad me’phaa de San Pedro Huitzapula lleva 17 días. Las balaceras y las bombas llueven de los cerros”, alertó el organismo en un pronunciamiento difundido este miércoles.

La noche del martes 12 de mayo, alrededor de 80 mujeres se refugiaron en la comisaría municipal junto con 17 niñas y 15 niños, quienes permanecieron aterrados por las detonaciones y los ataques.

“Es una desesperación, no dormimos día y noche. Las bombas que caen son grandes y destrozan las casas. En un día caen alrededor de 20 bombas”, relató una mujer cuya identidad fue reservada por motivos de seguridad.

Habitantes de la comunidad denunciaron que la violencia no se ha detenido desde el pasado 27 de abril y acusaron que los grupos armados han logrado ingresar al poblado, incendiar viviendas y poner en riesgo a mujeres y menores.

En un comunicado firmado por aproximadamente 600 pobladores desde la comisaría municipal, los habitantes pidieron apoyo urgente a la presidenta Claudia Sheinbaum y responsabilizaron a autoridades estatales y federales de cualquier agresión contra la comunidad.

“La violencia de los Ardillos ha dejado muertos y familias desplazadas. Vivimos con mucho miedo, mientras las autoridades nos abandonan”, denunciaron.

Los pobladores aseguraron que, pese a la presencia de patrullas del Ejército pertenecientes a la Base de Operaciones Interinstitucionales (BOI), los ataques continúan frente a los elementos federales sin que exista una intervención efectiva.

“No tiene caso que estén aquí viendo cómo nos están atacando, cómo se está muriendo la gente”, reclamó una mujer que denunció además la existencia de personas heridas de bala y viviendas incendiadas.

Tlachinollan informó que el asedio criminal ha paralizado prácticamente la vida comunitaria. Las familias no pueden salir a comprar alimentos debido al riesgo en los caminos, el transporte público fue suspendido y desde el lunes 11 de mayo también se cancelaron las clases.

Los habitantes señalaron que sobreviven comiendo una sola vez al día mientras continúan las detonaciones y explosiones en la zona.

El organismo recordó que el pasado 12 de mayo la violencia se intensificó con la explosión de bombas y el incendio de al menos cuatro viviendas en la periferia de Huitzapula.

Según testimonios recabados por Tlachinollan, los civiles armados cuentan con equipo táctico y armamento de alto poder, situación que ha generado temor incluso entre las fuerzas federales desplegadas en la región.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *