Más de 250 familias indígenas regresaron a Tula, Xicotlán y Acahuehuetlan bajo resguardo de la Guardia Nacional; varias viviendas fueron incendiadas o destruidas por explosivos lanzados con drones
Texto: Yener Santos
Fotografía: Especial
Chilpancingo, Gro., 14 de mayo de 2026.- La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez informó que las familias desplazadas por la violencia en tres comunidades del municipio de Chilapa comenzaron a retornar este jueves a sus localidades, luego de nueve días de ataques armados y desplazamiento forzado en la Montaña Baja de Guerrero.
A través de su cuenta oficial en X, la funcionaria federal aseguró que, con apoyo del Gobierno de México, “las familias desplazadas en Chilapa comienzan el retorno a sus comunidades”.
Sin ofrecer mayores detalles sobre las condiciones de seguridad o los apoyos para las víctimas, Rosa Icela compartió un video en el que se observa a elementos de la Guardia Nacional auxiliando a las familias para abordar un camión oficial en el que fueron trasladadas hacia sus comunidades de origen.
En las imágenes se aprecia a hombres, mujeres y niños cargando colchonetas y bolsas de plástico con las pocas pertenencias que lograron rescatar antes de huir de sus hogares, tras los ataques perpetrados por personas armadas que utilizaron explosivos lanzados con drones y armas de fuego.
Más de 250 familias de las comunidades de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlan abandonaron sus viviendas desde la noche del pasado sábado 9 de mayo, luego de que un grupo delictivo irrumpiera en la zona atacando a la población.
El desplazamiento masivo provocó que decenas de personas buscaran refugio en la comunidad de Alcozacán, donde permanecieron durante varios días denunciando miedo, falta de garantías de seguridad y escaso apoyo humanitario.
Este jueves, nueve días después de los ataques, las familias comenzaron el retorno; sin embargo, varias de ellas ya no encontrarán sus viviendas en condiciones habitables.
En la comunidad de Tula, al menos 23 casas colapsaron o quedaron severamente dañadas tras los explosivos lanzados durante las agresiones. Otras viviendas fueron incendiadas o rafagueadas por los grupos armados.
Habitantes desplazados habían advertido previamente que no existían condiciones reales para regresar a sus comunidades, debido a la persistencia del temor y la presencia de grupos criminales en la región.
La crisis de violencia en la Montaña Baja de Guerrero generó el despliegue de fuerzas federales y estatales, además de la visita de la secretaria de Gobernación y de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda a Alcozacán, donde se comprometieron a instalar mesas de paz y reforzar la seguridad en la zona.















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