Diócesis Chilpancingo-Chilapa ofrece disculpas tras polémica por declaraciones sobre indígenas desplazados

La Iglesia reconoció que expresiones emitidas durante una conferencia causaron indignación y dolor en comunidades afectadas por la violencia

Reafirmó su compromiso con las víctimas y rechazó que la Iglesia deba revictimizar a quienes sufren desplazamiento forzado

Texto: Rangel Ventura

Chilpancingo, Gro., 18 de mayo de 2026.— La Diócesis Chilpancingo-Chilapa emitió un posicionamiento público para ofrecer disculpas a comunidades de la Montaña baja de Guerrero, luego de la polémica generada por declaraciones de representantes eclesiásticos que pusieron en duda la versión de familias desplazadas por la violencia.

A través de un comunicado difundido este lunes, la diócesis reconoció que algunas expresiones realizadas durante un encuentro con medios de comunicación, en el marco de la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, fueron “desafortunadas” y provocaron indignación, tristeza y sentimientos de agravio entre personas afectadas por la violencia

“Reconocemos también que algunas expresiones pronunciadas durante dicho encuentro fueron desafortunadas y pudieron herir la sensibilidad de personas y comunidades que viven esta compleja realidad”, señala el documento.

La Iglesia católica expresó además sus “más sinceras disculpas” a las personas y comunidades que se sintieron lastimadas por las declaraciones emitidas durante esa conferencia.

El posicionamiento surge después de las críticas generadas por declaraciones del canciller de la diócesis, Jorge Amando Vázquez, quien afirmó que muchos desplazados “ya no son católicos” y sugirió que algunos grupos podrían haber provocado incendios y destrucción para presentarse públicamente como víctimas.

Las expresiones provocaron reacciones de organizaciones civiles y defensores de derechos humanos, entre ellos el sacerdote José Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia “Minerva Bello”, quien acusó una revictimización de las comunidades indígenas desplazadas.

En respuesta a la controversia, la diócesis sostuvo que la Iglesia no puede convertirse en una institución que profundice el dolor de quienes enfrentan violencia y desplazamiento forzado.

“La Iglesia jamás debe convertirse en motivo de mayor dolor para quienes sufren. Nuestra misión es acompañar, escuchar, consolar y defender la dignidad humana, especialmente de quienes viven situaciones de vulnerabilidad”, indica el comunicado.

Asimismo, la institución religiosa reconoció el sufrimiento que atraviesan numerosas familias de la Montaña baja y otras regiones de Guerrero, particularmente aquellas que han abandonado sus hogares por miedo, violencia o pérdida de sus bienes.

“Ninguna persona que experimente miedo, desplazamiento o sufrimiento debe sentirse descalificada o abandonada por la Iglesia”, agregó.

La diócesis reafirmó también su compromiso de continuar las labores de acompañamiento pastoral y humanitario a víctimas de violencia, así como fortalecer acciones de ayuda, escucha, reconciliación y construcción de paz en Guerrero.

“Queremos seguir siendo una Iglesia cercana al sufrimiento de nuestro pueblo, una Iglesia que escucha, que acompaña y que trabaja por la paz y la esperanza”, concluye el documento firmado por la Oficina de Prensa de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa.

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