Los estudiantes reprocharon que las recientes detenciones de Ángel Aguirre y otros exfuncionarios no hayan esclarecido qué ocurrió con los 43 jóvenes y exigieron revisar alrededor de 800 folios que, aseguran, permanecen sin ser entregados a las autoridades investigadoras
Texto: Alberto Gómez
Fotografía: Hilda Perales
Chilpancingo, Gro., 26 de agosto de 2026.- A casi 12 años de la noche que estremeció a Guerrero y al país, la herida de Ayotzinapa sigue abierta y la pregunta que persigue a las familias permanece sin respuesta: ¿dónde están los 43 estudiantes desaparecidos?
Este miércoles, normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos volvieron a tomar la palabra en Chilpancingo para exigir que se conozca toda la información relacionada con la desaparición de sus compañeros y advirtieron que el caso no puede darse por cerrado mientras no se determine qué ocurrió con cada uno de los jóvenes.
Los estudiantes se concentraron en el antimonumento dedicado a los 43, ubicado en el Monumento a las Banderas, donde lanzaron fuertes cuestionamientos a las autoridades por los años transcurridos sin una respuesta definitiva para las familias.
A poco más de un mes de que se cumplan 12 años de los hechos ocurridos en Iguala, los normalistas señalaron que las recientes detenciones de exfuncionarios tampoco han logrado despejar las principales interrogantes del caso.
Entre ellas mencionaron la detención del exgobernador Ángel Aguirre Rivero y de la expresidenta del Tribunal Superior de Justicia, Lambertina Galeana Marín, acciones que, dijeron, no representan por sí mismas un avance suficiente mientras continúe sin esclarecerse el destino de los estudiantes.
“¿Dónde están?” sigue siendo, a juicio de los normalistas, la pregunta central que las autoridades deben responder.
Los jóvenes reprocharon que, pese a las distintas investigaciones realizadas durante casi 12 años, las familias continúen esperando información que permita conocer qué sucedió con sus hijos aquella noche del 26 de septiembre de 2014.
Uno de los reclamos más fuertes fue dirigido contra el Ejército Mexicano, al que exigieron entregar información que consideran fundamental para avanzar en la investigación.
Los normalistas aseguraron que todavía existen alrededor de 800 folios que deben ser revisados y puestos a disposición de las autoridades encargadas de esclarecer los hechos.
Advirtieron que mantener bajo reserva esos documentos únicamente prolonga la incertidumbre de las familias y representa un obstáculo para alcanzar la verdad.
El reclamo volvió a poner sobre la mesa una de las mayores exigencias del movimiento de Ayotzinapa: abrir toda la información que pueda conducir al paradero de los jóvenes, sin importar a quién pueda comprometer.
Con indignación, los estudiantes lamentaron que el calendario siga avanzando mientras las respuestas no llegan y recordaron que varios padres y madres de los 43 han muerto sin conocer qué ocurrió con sus hijos.
A casi 12 años de aquella noche, el tiempo ha pasado, pero para las familias de Ayotzinapa la búsqueda no termina. Los 43 siguen siendo una herida abierta y la exigencia de verdad y justicia permanece en las calles.














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