Con raíces en Guerrero, antecedentes de conductas xenófobas y una identidad construida sobre la negación de su origen, el agresor mantenía un discurso de superioridad racial y afirmaba ser extranjero pese a su historial en Tlapa
Utilizaba el pronombre “vos” de manera sistemática, justificando que se trataba de una herencia lingüística de su supuesta ascendencia europea, aunque si familia era de Guerrero
Texto: Rangel Ventura
Chilpancingo, Gro., 21 de abril de 2026. — El caso del tirador vinculado a los hechos ocurridos en las inmediaciones de las pirámides de Teotihuacán ha revelado un perfil marcado por la contradicción, la construcción de una identidad ficticia y antecedentes de conductas discriminatorias, con un fuerte vínculo en el estado de Guerrero.
Julio César Jasson Ramírez, de 27 años de edad, nació el 9 de septiembre de 1998 en la alcaldía de Iztacalco, Ciudad de México. Sin embargo, fue en Tlapa de Comonfort, Guerrero, donde creció a partir de los 10 años, luego de trasladarse a esa región junto a su familia. En ese municipio cursó estudios en el Colegio Simón Bolívar, donde comenzó a ser identificado por una conducta que con el tiempo se volvería más evidente: el rechazo a su propio origen.
De acuerdo con testimonios de personas que lo conocieron en Tlapa, Jasson Ramírez sostenía una narrativa constante en la que afirmaba ser de origen español. Su argumento se centraba en su tez blanca, lo que, según él, lo distinguía del resto de la población. Esta percepción derivó en actitudes xenófobas, particularmente hacia comunidades indígenas, a quienes —según versiones recabadas— solía menospreciar de forma reiterada.
Uno de los rasgos más notorios de esta identidad asumida era su forma de hablar. Utilizaba el pronombre “vos” de manera sistemática, justificando que se trataba de una herencia lingüística de su supuesta ascendencia europea. Sin embargo, registros y testimonios coinciden en que su madre es originaria de la CDMX y su padre de Acapulco, Guerrero, lo que desmiente su versión sobre un linaje extranjero.
A este comportamiento se sumaba la admiración que expresaba hacia figuras históricas como Adolf Hitler, lo que refuerza una línea ideológica basada en la supremacía racial. Estas posturas, aunque conocidas en círculos cercanos, no habían sido objeto de atención pública hasta los recientes hechos.
Otro elemento que forma parte de su perfil es la afirmación de haber pertenecido al ámbito militar, versión que hasta el momento no ha sido confirmada por autoridades. Personas cercanas señalan que esta declaración formaba parte de una constante construcción de una imagen personal que no correspondía con la realidad documentada.
En cuanto a su movilidad reciente, testigos indican que hace aproximadamente ocho años dejó Tlapa para establecerse en la Ciudad de México, donde habría permanecido hasta el momento de los hechos. Este desplazamiento coincide con una etapa en la que su conducta se volvió más hermética, según refieren conocidos.
A este contexto se suma un episodio previo en la capital del país que refuerza la complejidad de su perfil. Quienes conocieron a Julio César Jasso Ramírez en 2018, cuando rentaba una habitación en la alcaldía Gustavo A. Madero, lo describen como un joven “intelectualón”, tranquilo y muy correcto, que no se metía con nadie. En entrevista para Telediario, Ulises Toledo, encargado del inmueble, aseguró que el joven se identificó como originario de Tlapa de Comonfort, Guerrero, de acuerdo con la credencial del INE que presentó al momento de rentar.
Según el testimonio, en el inmueble ubicado en la colonia La Purísima Ticomán, Jasso proyectaba la imagen de un estudiante ejemplar, lo que hoy contrasta con los señalamientos en su contra por el tiroteo en la zona arqueológica de Teotihuacán. Incluso, se indicó que logró actualizar su credencial del INE con la dirección de ese edificio sin que la administración lo detectara, presuntamente aprovechando los comprobantes de domicilio que llegaban al correo común.
“Como les comentaba, Julio César Jasso ya no vive aquí, vivió en el 2018”, refirió el encargado, al subrayar que desde entonces no se tenía mayor información sobre su paradero.
Tras el ataque, que habría cobrado la vida de una turista extranjera, el lugar donde habitó hace ocho años se mantiene bajo la mira de las investigaciones, mientras estos testimonios refuerzan el desconcierto en torno a la doble vida de un hombre que durante años pasó desapercibido como un vecino pacífico.
El caso ha generado atención no solo por la gravedad del incidente en Teotihuacán, sino por el trasfondo social y psicológico del agresor, cuya historia personal evidencia una ruptura con su identidad de origen y la adopción de discursos de exclusión y superioridad.
Autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades, mientras el perfil de Jasson Ramírez abre una línea de análisis sobre los factores que influyen en la construcción de este tipo de conductas.














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