Tras casi tres años de búsqueda, madre recibe cuerpo de su hijo desaparecido; cuestiona demora en identificación

Brian Mendoza Nila desapareció en Acapulco en octubre de 2023 y fue localizado sin vida ocho días después en Chilpancingo

Su madre denunció que la Fiscalía tardó casi tres años en confirmar su identidad, pese a que ya existía una muestra de ADN para realizar la confronta genética

Texto: Alberto Gómez

Chilpancingo, Gro., 17 de julio de 2026.– Después de casi tres años de búsqueda, Leonor Nila Hernández recibió este viernes el cuerpo de su hijo, Brian Mendoza Nila, de 23 años de edad, quien desapareció el 27 de octubre de 2023 en Acapulco y fue localizado sin vida ocho días después en Chilpancingo.

La entrega de los restos se realizó en las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo), donde la madre cumplió con los trámites legales para trasladar el cuerpo al puerto de Acapulco, donde será velado y sepultado por sus familiares.

De acuerdo con los dictámenes periciales, el joven presentaba un golpe en la cabeza; sin embargo, su identidad permaneció sin ser confirmada durante casi tres años, tiempo en el que su cuerpo permaneció resguardado en el Semefo de Chilpancingo.

Leonor Nila relató que su hijo tenía problemas psicomotores y de lenguaje, condición que lo hacía vulnerable y confiado con las personas, por lo que considera difícil explicar cómo llegó hasta Chilpancingo, ya que, afirmó, no tenía la capacidad de trasladarse por sí solo ni de abordar transporte público sin ayuda.

La madre también cuestionó la actuación de la Fiscalía General del Estado al señalar que desde hacía más de dos años existía una muestra de ADN con la que pudo haberse realizado la confronta genética para identificar oportunamente a su hijo.

«Nos hicieron esperar demasiado. Si hubieran hecho su trabajo a tiempo, habríamos evitado casi tres años de incertidumbre y dolor», expresó.

Asimismo, reconoció el respaldo del colectivo Guerrero No Más Desaparecidos, cuyos integrantes la acompañaron durante las gestiones para lograr la identificación, recuperación del cuerpo y el traslado funerario hacia Acapulco.

El caso vuelve a poner en evidencia los retrasos en los procesos de identificación forense en Guerrero y el prolongado sufrimiento que enfrentan las familias de personas desaparecidas mientras esperan respuestas de las autoridades.

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