La diputada del PRD Erika Guillén afirmó que aún persisten prácticas de exclusión, violencia y rechazo por orientación sexual e identidad de género; condenó además las llamadas “terapias de conversión”
Texto: Noticias Reporte Guerrero
Chilpancingo, Gro., 19 de mayo de 2026. — La diputada perredista Erika Isabel Guillén Román llamó desde la tribuna del Congreso local a construir una sociedad más incluyente, libre de discriminación y con pleno respeto a los derechos humanos, en el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.
Durante la sesión legislativa de este martes, la legisladora recordó que desde 1990 la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades; sin embargo, advirtió que continúan prevaleciendo prejuicios, discursos de odio y prácticas de exclusión que afectan a millones de personas tanto en México como en el mundo.
Guillén Román sostuvo que la democracia pierde sentido cuando los derechos únicamente existen en las leyes, pero no se reflejan en la vida cotidiana, por lo que señaló que aún hay sectores de la población que enfrentan rechazo, violencia y discriminación debido a su orientación sexual o identidad de género.
En su intervención, recordó que la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos, aunque puntualizó que la igualdad jurídica no siempre se traduce en igualdad real.
La diputada citó cifras de la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) del INEGI, donde se establece que más de cinco millones de personas mayores de 15 años se identifican como parte de la población LGBTI+ en México. En el caso de Guerrero, indicó que este sector representa aproximadamente el 7.2 por ciento de la población, equivalente a más de 186 mil personas.
Asimismo, alertó que una parte importante de esta población ha sufrido discriminación, violencia verbal, exclusión social y afectaciones emocionales derivadas del rechazo social, situación que, dijo, ha incrementado casos de ansiedad, depresión e incluso pensamientos suicidas.
Erika Guillén también condenó las llamadas “terapias de conversión”, al señalar que constituyen una de las formas más graves de violencia y discriminación contra la dignidad humana, debido a que buscan reprimir o modificar la orientación sexual o identidad de género de las personas.
“Ningún tratamiento que pretenda ‘curar la homosexualidad’ puede justificarse ni ética, ni médica, ni jurídicamente”, expresó desde la máxima tribuna del estado.
Finalmente, la legisladora afirmó que el verdadero desafío no sólo consiste en crear leyes modernas, sino en consolidar una cultura de respeto e inclusión, donde las diferencias sean reconocidas como parte de la diversidad humana y no motivo de odio o exclusión.
“Mientras exista una sola persona obligada a luchar por derechos que deberían ser universales, la igualdad seguirá siendo una tarea pendiente para nuestro país”, concluyó.















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