La ex consejera jurídica de la Presidencia sostuvo un encuentro en Acapulco con un delegado federal y figuras públicas ligadas al puerto; la difusión de la reunión por parte de un funcionario reavivó cuestionamientos sobre el posible uso de estructuras del gobierno federal en la contienda interna rumbo a 2027
Acapulco, Gro., 08 de mayo de 2026. — La carrera adelantada por la candidatura de Morena a la gubernatura de Guerrero en 2027 volvió a colocarse en el centro de la discusión política, luego de que este viernes trascendiera una reunión privada entre Esthela Damián Peralta y funcionarios federales en la zona Diamante de Acapulco.
Damián Peralta, quien recientemente renunció a su cargo como Consejera Jurídica de la presidenta Claudia Sheinbaum bajo el argumento de realizar trabajo territorial en Guerrero, fue vista en un restaurante del puerto acompañada por el delegado de la Unidad de Atención a Corredores del Bienestar en Guerrero de la Secretaría de Economía, Lloyd Walton Álvarez; además del actor Roberto Palazuelos y la chef Susana Palazuelos.
La reunión adquirió relevancia política no solo por los asistentes, sino porque la fotografía del encuentro fue difundida públicamente por el propio Lloyd Walton, funcionario del gobierno federal, hecho que abrió cuestionamientos dentro y fuera de Morena sobre una posible utilización de cargos públicos federales para respaldar anticipadamente a una aspirante a la gubernatura.
El episodio ocurre en un momento en que Morena intenta contener las tensiones internas entre los distintos grupos que buscan posicionarse rumbo a la sucesión estatal. Aunque Esthela Damián no aparece entre los perfiles más competitivos en diversas mediciones internas y sondeos políticos que circulan en el estado, su cercanía con figuras del círculo presidencial y con operadores federales ha comenzado a generar incomodidad entre otros aspirantes morenistas.
La principal interrogante que deja la imagen difundida es hasta dónde funcionarios en activo del gobierno federal pueden involucrarse —directa o indirectamente— en actividades políticas relacionadas con aspirantes de Morena, particularmente cuando se trata de cargos con operación territorial y presencia institucional en Guerrero.
El encuentro también podría presionar a otros actores de Morena a fijar postura sobre lo que diversos sectores ya califican como un escenario desigual en la competencia interna. La narrativa del “piso parejo”, impulsada reiteradamente desde la dirigencia nacional del partido para evitar fracturas anticipadas, vuelve así a ponerse a prueba en Guerrero.
Más allá del carácter social o político de la reunión, la difusión pública del encuentro por parte de un funcionario federal termina por convertir un acto privado en un mensaje político con implicaciones internas: la exhibición de respaldos, cercanías y estructuras en movimiento rumbo al 2027.
En un estado donde Morena gobierna y donde la disputa por la candidatura se anticipa intensa, cualquier señal de favoritismo institucional podría convertirse en un factor de desgaste político para el partido en el poder.













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