Integrantes del colectivo Memoria, Verdad y Justicia realizaron una jornada de visibilización en Chilpancingo para recordar al joven desaparecido en 2015 y denunciar la falta de avances en las investigaciones
Texto: Josué Ventura / Alberto Gómez
Fotografía: Jesús de la Cruz
Chilpancingo, Gro., 25 de marzo de 2026.— A once años de la desaparición de José Rafael Reyna Mendoza, su madre, Olga Lidia Mendoza Chávez, encabezó una jornada de pegado de fichas de búsqueda en la glorieta de Nicolás Bravo, sobre la avenida Insurgentes, en Chilpancingo, acompañada por integrantes del colectivo Memoria, Verdad y Justicia.
El joven tenía 19 años al momento de su desaparición y recientemente había comenzado a trabajar como conductor de transporte público en la ruta Amate-Jacarandas. De acuerdo con el testimonio de su madre, llevaba menos de un mes en esa actividad cuando fue privado de su libertad.
Según la información recabada por la familia, José Rafael fue bajado por la fuerza de la unidad que conducía por al menos seis personas, junto con otro joven, entre las colonias El Amate y San Rafael Norte. Posteriormente, el vehículo fue localizado, sin que hasta el momento se conozca su paradero.
En el caso se reporta la detención de al menos cuatro personas; sin embargo, no se han obtenido sentencias ni avances sustanciales que permitan esclarecer lo ocurrido.
Durante estos años, la familia ha realizado labores de búsqueda de manera independiente, incluyendo recorridos en campo, difusión de fichas y recopilación de información. La madre señaló que han proporcionado diversos indicios a las autoridades, sin que estos se traduzcan en resultados concretos.
Asimismo, denunció que no se han llevado a cabo operativos de búsqueda organizados específicamente para su caso, y que las carpetas de investigación permanecen sin avances pese a las constantes gestiones realizadas ante las instancias correspondientes.
“Era un niño con sueños, con planes. Le arrebataron todo”, expresó, al describir el impacto de la desaparición en su familia. También compartió que la ausencia de su hijo continúa siendo una herida abierta: “Somos como muertos en vida”.
El colectivo Memoria, Verdad y Justicia indicó que estas acciones de visibilización buscan mantener presentes los casos ante la falta de respuestas institucionales, por lo que continuarán con actividades públicas.
Finalmente, la familia reiteró su llamado a las autoridades para que retomen el caso, fortalezcan las investigaciones y asuman su responsabilidad en la localización de personas desaparecidas, así como en la implementación de medidas que eviten que más jóvenes sean víctimas de estos hechos.
A 11 años de su desaparición, el caso permanece sin esclarecer.
















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