La aportación semestral aumentó 210 pesos y, con una matrícula superior a 2 mil 500 estudiantes, representaría ingresos de al menos $3.45 millones cada semestre
Padres aseguran que no se han comprobado 13.8 millones de pesos de cuatro semestres anteriores y denuncian baños sin agua, aulas sin ventilación, falta de alumbrado y asaltos a estudiantes
Texto: Luis Daniel Nava
Chilpancingo, Gro., 25 de agosto de 2026.- El dinero entra por millones, pero las carencias siguen a la vista. Padres de familia del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios (CBTIS) número 134 de Chilpancingo estallaron contra la dirección del plantel por el aumento de la cuota semestral y la falta de transparencia en el manejo de las aportaciones.
Durante reuniones celebradas la tarde del lunes en la cancha de la institución, madres y padres de alumnos de tercero y quinto semestre cuestionaron al director José Martín Rodea Zúñiga por el incremento de la llamada “aportación”.
De acuerdo con los inconformes, el monto pasó de mil 170 a mil 380 pesos por semestre, es decir, un aumento de 210 pesos por estudiante.
El dinero debe ser depositado, según lo informado a los padres, a una cuenta de Santander cuyo titular aparece como CEAP 205-027 CBTIS 134 A.C.
Con una matrícula superior a 2 mil 500 alumnos, las aportaciones representarían alrededor de 3 millones 450 mil pesos cada semestre.
Pero el cuestionamiento que encendió aún más los ánimos fue otro: padres de familia aseguraron que no han sido comprobados al menos 13.8 millones de pesos correspondientes a cuatro semestres anteriores.
“¿Con tanto dinero no pueden comprar dos lámparas?”
Mientras se les pide a las familias aportar cada vez más dinero, los padres denunciaron que las condiciones del plantel distan mucho de justificar los cobros.
Los baños, señalaron, no cuentan de manera adecuada con agua, jabón ni papel higiénico.
También denunciaron que las aulas presentan problemas de ventilación para grupos de aproximadamente 40 estudiantes y que los aires acondicionados instalados en los salones nunca han funcionado.
La situación empeora al caer la noche.
Los padres aseguraron que existen zonas prácticamente oscuras en los alrededores del plantel, particularmente en la puerta trasera y en las inmediaciones del acceso principal.
La entrada y salida utilizada diariamente por cientos de estudiantes, dijeron, apenas cuenta con un par de pequeñas lámparas.
“¿Con tanto dinero que reciben no pueden comprar dos lámparas?”, cuestionaron los padres durante la reunión.
Alumnos, víctimas de asaltos
La falta de iluminación no sería solamente un problema de infraestructura.
De acuerdo con las denuncias, estudiantes ya han sido víctimas de asaltos al salir de la escuela, particularmente quienes terminan sus actividades después de las 20:00 horas.
Los padres también señalaron que Tránsito Municipal dejó de brindar acompañamiento a los jóvenes que salen de noche y que deben caminar por parte del bulevar y cruzar un puente peatonal para poder abordar transporte hacia Petaquillas, comunidades de Mochitlán y colonias ubicadas al sur de Chilpancingo.
La preocupación aumenta debido a que muchos de los alumnos son menores de edad y deben desplazarse en condiciones que consideran inseguras.
Director termina reunión ante los reclamos
Los cuestionamientos subieron de tono durante la reunión, hasta que, según los padres asistentes, el director decidió concluirla de manera abrupta.
Ante la presión por la falta de comprobación de recursos, Rodea Zúñiga habría señalado posteriormente que la aportación era voluntaria.
Sin embargo, los padres manifestaron temor de que, en caso de negarse a cubrirla, sus hijos puedan sufrir algún tipo de represalia, incluida la retención de documentos oficiales.
El conflicto deja ahora una exigencia central sobre la mesa: que se transparenten los recursos recibidos por el plantel, se presenten comprobantes de los gastos de los últimos semestres y se explique por qué, pese a las millonarias aportaciones, persisten deficiencias básicas en seguridad, infraestructura y servicios.
La inconformidad también tomó como referencia el costo de otros subsistemas educativos: para este ciclo escolar, señalaron los padres, el Colegio de Bachilleres cobra una cuota anual de 800 pesos, mientras que en el CBTIS 134 la aportación semestral asciende a mil 380 pesos.
Más allá del monto, el reclamo de las familias es por transparencia, seguridad y resultados: si las aportaciones son voluntarias, dicen, debe quedar claro; y si son recursos destinados al plantel, exigen saber cuánto entra, en qué se gasta y por qué la escuela continúa enfrentando carencias que afectan directamente a sus estudiantes.
















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