Organización indígena acusa a “Los Ardillos” de los asesinatos y revela que una de las víctimas solicitó protección federal durante dos años sin obtener respuesta.
Texto: Yener Santos
Chilpancingo, Gro., 06 de abril de 2026.- El Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) afirmó que el asesinato de cuatro de sus integrantes, ocurrido la mañana de este lunes en la comunidad de Xicotlán, municipio de Chilapa, no es un hecho aislado, sino parte de una violencia sistemática contra pueblos indígenas en la región.
A través de un comunicado, la organización denunció que dos de las víctimas eran familiares de activistas, mientras que Isaías Morales Lucas había solicitado durante más de dos años medidas de protección al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, sin obtener respuesta.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 07:00 horas, cuando Isaías Morales Lucas, Bernardino Hilario Ocotlán, Ernesto Hilario Ocotlán e Isacar Villalba Rosario, originarios de la comunidad de Tula, llegaron a Xicotlán para trabajar como albañiles. En ese momento, hombres armados a bordo de una camioneta blanca blindada abrieron fuego contra ellos, privándolos de la vida.
El CIPOG-EZ señaló directamente al grupo delictivo “Los Ardillos” como responsable del ataque, al tiempo que acusó que dicha organización criminal opera con presunta protección de autoridades municipales, estatales y federales en Chilapa y municipios circunvecinos.
De acuerdo con la organización, desde 2018 a la fecha se han registrado al menos 67 asesinatos de integrantes de comunidades indígenas en la región, sin que exista justicia.
Asimismo, subrayaron que las víctimas no solo eran trabajadores, sino también formaban parte del sistema de justicia comunitaria como policías comunitarios de los Pueblos Fundadores y del propio CIPOG-EZ.
En el documento, recordaron que en 2022 fue asesinado Guillermo Hilario Morales, promotor del CIPOG-EZ y tío de Bernardino y Ernesto, lo que —afirman— evidencia un patrón de ataques contra integrantes de la organización.
Finalmente, denunciaron que los agresores habrían transitado por un punto cercano a un cuartel del Ejército Mexicano, ubicado en el crucero Jagüey-Chilapa–José Joaquín de Herrera, a unos 15 minutos de Xicotlán, sin ser detenidos, lo que refuerza los señalamientos de omisión por parte de las autoridades.
















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