Alrededor de 20 menores del Ejido Guajes de Ayala, en Coyuca de Catalán, aparecen en un video pidiendo el regreso de los docentes
Aseguran que nueve comunidades continúan sin clases desde octubre de 2025 por la inseguridad y hay tres escuelas primarias abandonadas
Texto: Eduardo Yener Santos
Chilpancingo, Gro., 3 de septiembre de 2026.- Con un mensaje que refleja el impacto de la violencia en las comunidades de la Sierra de Guerrero, alrededor de 20 niños del Ejido Guajes de Ayala, municipio de Coyuca de Catalán, aparecieron en un video para pedir a las autoridades el regreso de sus maestros.
El video, de apenas 53 segundos, comenzó a circular este jueves a través de redes sociales y mensajes de WhatsApp. En las imágenes, los menores solicitan al gobierno estatal y al secretario de Educación, Ricardo Castillo Peña, que envíen docentes a las localidades que integran este ejido.
La petición surge en una región que ha sido afectada por hechos de violencia y donde, de acuerdo con autoridades comunitarias, los niños nuevamente no pudieron retomar sus clases con normalidad durante el inicio del ciclo escolar 2026-2027.
En entrevista telefónica con el noticiero Radio Universidad Pueblo, el representante y comisario del Ejido Guajes de Ayala, Javier Hernández Peñaloza, explicó que desde octubre del año pasado los maestros abandonaron la zona debido a la inseguridad, luego de un acuerdo entre la comunidad y los propios docentes.
Nueve pueblos, sin maestros
Hernández Peñaloza señaló que la exigencia es que el Gobierno de Guerrero y la Secretaría de Educación envíen maestros para atender a los nueve pueblos que integran el ejido.
La situación ha provocado que existan tres escuelas primarias abandonadas, mientras los menores permanecen sin recibir clases de manera regular.
El representante comunitario aseguró que actualmente existe presencia de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Guardia Nacional en el ejido, por lo que, desde su perspectiva, existen condiciones de seguridad para que los docentes puedan regresar y comenzar el ciclo escolar.
Incluso, afirmó que los habitantes están dispuestos a ir personalmente por los maestros para acompañarlos hasta las comunidades.
Sin embargo, puso una condición: el traslado tendría que realizarse por los caminos de la Costa Grande y no por la zona de Tierra Caliente.
“Bajar por Coyuca de Catalán sabemos que cualquier persona, sea hombre o sea mujer, sabemos que no va a regresar”, sostuvo el representante comunitario.
La infancia, otra vez atrapada por la violencia
La petición de comunidades guerrerenses para que las autoridades atiendan a menores afectados por la inseguridad no es un hecho aislado.
En 2020, en la región de Chilapa, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Pueblos Fundadores presentó públicamente a 19 niños de entre 6 y 15 años como integrantes de un grupo de autodefensa, bajo el argumento de enfrentar a grupos delictivos ante la falta de seguridad gubernamental.
A seis años de aquel episodio, nuevamente son los menores quienes aparecen públicamente para pedir algo mucho más básico: poder regresar a las aulas y tener maestros.
Mientras las autoridades comunitarias esperan una respuesta del Gobierno de Guerrero y de la Secretaría de Educación, las imágenes de los niños del Ejido Guajes de Ayala han colocado nuevamente bajo los reflectores el impacto que la violencia y la inseguridad tienen sobre la educación en las comunidades más alejadas de Guerrero.
















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