Durante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, una participante intentó compartir su testimonio de violencia familiar desde el templete principal, pero fue interrumpida y retirada del espacio
El hecho generó indignación en redes sociales, donde usuarios cuestionaron que el acto priorizara consignas políticas por encima de las voces de víctimas de violencia de género
Texto: Juan Aponte
Chilpancingo, Gro., 08 de marzo de 2026. — La marcha conmemorativa por el Día Internacional de la Mujer en el puerto de Acapulco quedó marcada por la polémica luego de que una mujer fuera silenciada cuando intentaba compartir públicamente un testimonio de violencia familiar desde el templete principal del evento.
El incidente ocurrió durante el acto central de la movilización del 8M, cuando la participante subió al escenario con la intención de narrar su experiencia personal relacionada con violencia de género. Sin embargo, de acuerdo con videos difundidos en redes sociales, la mujer fue interrumpida por integrantes de la organización del evento y no se le permitió continuar con su intervención.
En las grabaciones se observa a la mujer intentando dirigirse a las asistentes mientras algunas organizadoras se acercan para retirarla del micrófono, lo que provocó momentos de tensión entre las presentes.
La situación generó críticas inmediatas en plataformas digitales, donde diversos usuarios señalaron que la escena resultaba contradictoria con el espíritu de la movilización feminista, cuyo objetivo central es visibilizar la violencia que enfrentan las mujeres y amplificar las voces de quienes la padecen.
“Si la marcha es para denunciar la violencia, ¿por qué callar a una mujer que quiere contar su historia?”, cuestionaron algunos comentarios que circularon junto a los videos del momento.
Además del señalamiento por el presunto silenciamiento, la protesta también fue objeto de críticas debido a que, según asistentes y usuarios en redes, parte del evento derivó en expresiones de respaldo político hacia la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez.
De acuerdo con las versiones difundidas, algunas consignas y mensajes desde el templete incluyeron referencias políticas que, para ciertos sectores, desviaron el sentido original de la movilización.
Estas acusaciones generaron un debate en redes sociales sobre la autonomía de los movimientos feministas y el riesgo de que espacios de denuncia social se conviertan en plataformas de promoción política.
Hasta el momento, las organizadoras de la marcha no han emitido una postura pública para aclarar lo ocurrido durante el incidente.
El hecho ocurre en un contexto particularmente sensible para Guerrero, una de las entidades del país con altos índices de violencia contra las mujeres. De acuerdo con registros oficiales y de organizaciones civiles, el estado mantiene cifras preocupantes en delitos como feminicidio, violencia familiar y desaparición de mujeres.
En ese escenario, colectivos feministas han insistido en la necesidad de que las movilizaciones del 8 de marzo se mantengan como espacios de denuncia, acompañamiento y visibilización de las víctimas, evitando que se diluya el objetivo central de la lucha contra la violencia de género.
La escena registrada durante la marcha en Acapulco ha reavivado esa discusión y abrió cuestionamientos sobre quién decide qué voces pueden o no ser escuchadas dentro del propio movimiento.
















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