Tras su fracaso por la SEG, busca posicionarse en Morena con un discurso de legalidad que, en los hechos, apunta a cerrarle el paso al senador Félix Salgado Macedonio
Llamó a sancionar actos anticipados de campaña y exigió que los aspirantes se separen de sus cargos para evitar el uso de recursos públicos
Texto: Fernando Foster
Chilpancingo de los Bravo, Gro., 22 de marzo de 2026.— El destape anticipado violando las leyes electorales de Marcial Rodríguez Saldaña como aspirante a la gubernatura de Guerrero no solo marca el arranque anticipado de la contienda interna en Morena, sino que también reactiva una disputa política de fondo con el senador Félix Salgado Macedonio, uno de los actores con mayor peso dentro del partido en la entidad.
En conferencia de prensa, Rodríguez Saldaña confirmó que participará en el proceso interno para definir la coordinación estatal, figura que, en la práctica, se convierte en la antesala de la candidatura al gobierno estatal en 2027.
Sin embargo, más allá del anuncio formal, su discurso contra el nepotismo fue interpretado en círculos políticos como un mensaje directo contra el grupo político de Salgado Macedonio, en particular ante la posibilidad de que el senador busque suceder en la gubernatura a su hija Evelyn Salgado Pineda, al ser el puntero en las encuestas.
“El nepotismo no debe existir ni en el país ni en Guerrero”, sostuvo Rodríguez Saldaña, alineándose públicamente con la narrativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigencia nacional de Morena.
No obstante, en el contexto local, la declaración adquiere un significado político más profundo: un intento por acotar la influencia de Salgado Macedonio dentro del proceso interno.
La confrontación entre ambos no es nueva. De hecho, tiene como antecedente directo la salida de Rodríguez Saldaña de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), en medio de versiones que apuntaban a un distanciamiento con el grupo político del senador.
Su paso por la SEG estuvo marcado por una crisis educativa persistente: paros constantes, protestas de maestros y movilizaciones de normalistas que, en distintos momentos, paralizaron el sistema educativo estatal sin que existiera una estrategia efectiva de contención.
Diversos sectores del magisterio señalaron en su momento la falta de interlocución directa del titular de Educación, quien evitó en repetidas ocasiones acudir a mesas de diálogo o atender personalmente las demandas del sector, lo que profundizó el conflicto.
Este contexto debilitó su posición política y terminó por acelerar su salida de la dependencia, en un escenario donde las tensiones internas en Morena también jugaban un papel determinante.
Pese a estos antecedentes, Rodríguez Saldaña intenta reposicionarse como un perfil que promueve reglas claras dentro del partido. En ese sentido, llamó a sancionar actos anticipados de campaña y exigió que los aspirantes se separen de sus cargos para evitar el uso de recursos públicos.
También pidió transparencia en los perfiles de quienes busquen cargos de elección popular, insistiendo en la necesidad de congruencia con los principios del movimiento.
En ese tablero, el choque entre Rodríguez Saldaña y Salgado Macedonio no solo es personal, sino estratégico: se trata de una lucha por el control político de Morena en el estado, donde el discurso de combate al nepotismo se convierte, más que en una bandera ética, en un instrumento de confrontación interna.















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