El derecho al agua es invaluable y se debe garantizar; la crisis en Jalisco muestra el fracaso de los gobiernos de derecha: Esthela Damián
La dimisión del Secretario de Gobierno jalisciense evidencia la incapacidad institucional de los modelos conservadores para responder a las necesidades básicas del pueblo, subrayó Damián Peralta
Acapulco, Gro., 26 de octubre de 2026.– La garantía del acceso al agua potable no es un asunto menor ni una promesa postergable; es un derecho humano fundamental que los gobiernos están obligados a proteger de manera prioritaria. La reciente renuncia del Secretario de Gobierno del Estado de Jalisco, Salvador Zamora, es el reflejo directo del colapso y la incapacidad de una gestión de derecha que ha sido incapaz de brindar certezas hídricas a la población, así lo afirmó la exconsejera jurídica del Ejecutivo Federal, Esthela Damián Peralta.
Señaló que la crisis por el desabasto y la mala gestión del agua en la entidad jalisciense demuestra las limitaciones estructurales de los modelos de gobierno de corte conservador, los cuales históricamente han relegado la justicia social y el bienestar de la gente.
“El agua es vida, salud y dignidad. Cuando un gobierno le falla al pueblo en algo tan elemental como abrir la llave y tener agua limpia, le está fallando a la base misma del pacto social y cobró su primera víctima con la salida del Secretario de Gobierno en Jalisco”, aseveró Damián Peralta.
Destacó que, a diferencia de las visiones de derecha que suelen mercantilizar los recursos naturales o abordar la infraestructura con lentitud e ineficiencia, la visión del Humanismo Mexicano impulsada por la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, ubica al agua como un eje central de soberanía nacional y justicia social.
En ese sentido, subrayó que los tres órdenes de gobierno deben trabajar bajo un enfoque humanista, priorizando la inversión pública en infraestructura hídrica, saneamiento, mantenimiento de cuencas y distribución equitativa a ras de cancha, especialmente en las colonias y comunidades más vulnerables.
“La lección que nos deja Jalisco es clara: la gestión del agua no resiste la improvisación ni la insensibilidad social. Es momento de garantizar este derecho con honestidad, capacidad técnica y profunda vocación de servicio. La Transformación en México exige que el agua llegue a todos los hogares sin distinción”, concluyó.
