La dirigente Norma Mesino advirtió que activistas y periodistas son ahora intimidados por actores vinculados al gobierno; anunció la presentación del documental La Misma Sangre, que retrata la lucha histórica de la organización en la Sierra de Guerrero
Texto: Yener Santos
Fotografía: Juan Aponte
Chilpancingo, Gro., 09 de abril de 2026.- La dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Norma Mesino Mesino, advirtió que las defensoras y defensores de derechos humanos enfrentan actualmente un escenario “muy crítico” para ejercer su labor, debido a la presión de grupos fácticos vinculados al poder.
En conferencia de prensa realizada este jueves en Chilpancingo, acompañada por activistas y defensores, Mesino señaló que la dinámica de riesgo ha cambiado, pues ahora no se enfrentan directamente al gobierno, sino a actores que operan para disuadir, callar o frenar la voz de los movimientos sociales.
“Son personas que usan para detener y desarticular la protesta social”, denunció.
La conferencia tuvo como objetivo invitar a la presentación del documental La Misma Sangre, programada para el próximo 28 de abril a las 11:00 horas, en el auditorio Sentimientos de la Nación, en esta ciudad.
El material audiovisual aborda la trayectoria de lucha de la familia Mesino dentro de la OCSS, particularmente en la Sierra de Coyuca de Benítez, y visibiliza los procesos de defensa de los derechos humanos impulsados por esta organización en Guerrero.
Cuestionada sobre el papel de la OCSS y otras organizaciones sociales durante los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación, Mesino reiteró que el contexto actual es adverso, especialmente en municipios donde los activistas enfrentan mayores restricciones para manifestarse.
Indicó que esta situación también afecta a periodistas, quienes —dijo— son objeto de presión por parte de estos grupos que buscan mantener el control territorial y político.
La dirigente sostuvo que, tanto en Guerrero como en el resto del país, persisten patrones de violencia desde la década de los 70, con desapariciones y asesinatos que el Estado no ha logrado prevenir ni erradicar.
Respecto a la historia de la OCSS, recordó que desde su fundación, hace 31 años, la organización ha sido criminalizada y perseguida, particularmente durante el gobierno de Rubén Figueroa Alcocer.
Afirmó que la organización ha documentado 45 asesinatos de sus integrantes, además de decenas de casos de desplazamiento forzado y desaparición. Añadió que actualmente existe un preso político vinculado al movimiento: Antonio Barragán Carrasco, sobreviviente de la masacre de Aguas Blancas en 1995, quien ha permanecido encarcelado por más de dos décadas.
En la conferencia participaron también la lideresa indígena Felicitas Martínez Solano, originaria de San Luis Acatlán; la activista feminista María Luisa Garfias Marín; Silvia Castillo Salgado, integrante de la Red de Organismos Civiles de Derechos Humanos; el abogado agrario Alejandro Ramos Gallegos y el activista del Alto Balsas, Carlos de Jesús Alejandro.
















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