El sacerdote José Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello, expresó preocupación por la decisión de nueve alcaldes de abandonar las Mesas de Construcción de Paz y advirtió que debilitar esos espacios reduce las posibilidades de coordinación y atención frente a la crisis de violencia en la región Centro y Montaña
Texto: Rangel Ventura
Fotografía: Archivo
Chilpancingo, Guerrero, 23 de mayo de 2026. El director del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello, José Filiberto Velázquez Florencio, llamó a las y los presidentes municipales de la región Centro y Montaña a reconsiderar su decisión de abandonar las Mesas de Construcción de Paz, luego del pronunciamiento emitido por nueve alcaldes que anunciaron su retiro de ese mecanismo de coordinación institucional.
A través de un comunicado, el sacerdote expresó preocupación por la postura asumida por las alcaldesas y alcaldes de José Joaquín de Herrera, Zitlala, Acatepec, Tixtla, Quechultenango, Ahuacuotzingo, Mochitlán, Mártir de Cuilapan y Atlixtac, quienes acusaron simulación institucional y falta de resultados frente a la crisis de inseguridad que enfrenta Chilapa y municipios vecinos.
Velázquez Florencio reconoció el cansancio, la frustración y las exigencias legítimas de las autoridades municipales ante la violencia, los desplazamientos forzados y la insuficiencia de respuestas por parte de los distintos niveles de gobierno; sin embargo, sostuvo que abandonar los espacios de coordinación y diálogo no puede convertirse en la respuesta frente a una realidad que demanda mayores esfuerzos colectivos.
“Las Mesas de Construcción de Paz no pertenecen a una autoridad ni a un nivel de gobierno; son un instrumento para coordinar esfuerzos y construir rutas de atención frente a una crisis que afecta diariamente a nuestros pueblos”, señaló el documento.
El director del Centro Minerva Bello advirtió que debilitar esos mecanismos implica reducir las posibilidades de interlocución y dejar a las comunidades con menos herramientas para exigir soluciones ante la situación de violencia e inseguridad que persiste en la región.
Asimismo, subrayó que la violencia, las amenazas y el desplazamiento forzado que padecen miles de familias no distinguen partidos políticos ni intereses particulares, por lo que consideró que la construcción de paz requiere corresponsabilidad institucional y presencia permanente de las autoridades, aun cuando los resultados no sean inmediatos.
Con respeto a la autonomía municipal, el sacerdote hizo un llamado a fortalecer los mecanismos de coordinación y privilegiar el diálogo, la participación y el compromiso con las comunidades afectadas.
“La paz no se construye desde las ausencias; se construye desde la responsabilidad compartida y la permanencia junto al pueblo”, concluyó el pronunciamiento del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello.













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