UNISUR exige reconocimiento oficial y advierte incertidumbre para estudiantes y egresados

La comisión de seguimiento de la Universidad de los Pueblos del Sur pidió a la gobernadora Evelyn Salgado y al Congreso de Guerrero reconocer legalmente a esta institución intercultural, creada en 2007 mediante un proceso de organización comunitaria de pueblos indígenas y afromexicanos

Texto: Eduardo Yener Santos

Chilpancingo, Gro., 13 de agosto de 2026.- La Comisión de Seguimiento de la Gestión del Reconocimiento Oficial de la Universidad de los Pueblos del Sur (UNISUR) solicitó a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y al Congreso del Estado otorgar el reconocimiento oficial a esta institución comunitaria de educación superior, cuyo proyecto surgió de organizaciones indígenas y afromexicanas de Guerrero.

En un pronunciamiento emitido en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, celebrado el pasado 9 de agosto, la comisión, encabezada por el rector René David Benítez Rivera, así como por Fermín Procopio Tlacotempa, Estela Cabrera Lucas y Juventina Ascencio Iglesias, sostuvo que el reconocimiento no representa una petición extraordinaria, sino el cumplimiento de los derechos establecidos en la legislación mexicana y en tratados internacionales.

La UNISUR nació con el propósito de ofrecer una educación superior basada en los saberes comunitarios y tradicionales de los pueblos mixtecos, tlapanecos, nahuas, amuzgos y afromexicanos, bajo un modelo intercultural vinculado directamente con las comunidades.

Exigen respeto a la libre determinación

La comisión pidió que el Gobierno de Guerrero y el Congreso local reconozcan a la UNISUR como institución pública de educación superior y garanticen la participación de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas en su conducción, operación, administración y desarrollo.

El planteamiento se sustenta, señalaron, en los artículos 1, 2 y 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, relacionados con la obligación del Estado de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos, así como la libre determinación y autonomía de los pueblos indígenas.

También invocaron la Ley Número 701 de Reconocimiento, Derechos y Cultura de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas del Estado de Guerrero, que reconoce el derecho de estos pueblos a preservar, fortalecer y desarrollar sus propias instituciones y a participar en la definición de políticas públicas relacionadas con educación, cultura y desarrollo comunitario.

Un proyecto nacido de las comunidades

La UNISUR comenzó a gestarse desde principios de la década de 2000, pero tomó forma en 2007, después de un proceso que incluyó más de 250 asambleas comunitarias y municipales y tres congresos sobre educación intercultural en Guerrero.

El 12 de octubre de 2007, la universidad abrió sus puertas con estudiantes de origen me’phaa, ñuu savi, na savi, afromexicano y mestizo, inicialmente con sedes en Xochistlahuaca, Cuajinicuilapa y Santa Cruz El Rincón, municipio de Malinaltepec, donde actualmente se encuentra la rectoría.

Posteriormente, el proyecto amplió su presencia. En agosto de 2008 se inauguró una unidad en Xalitla, municipio de Tepecoacuilco; en septiembre de 2011 abrió otra en Hueycantenango, municipio de José Joaquín Herrera; mientras que en 2012 se incorporaron las unidades de El Mezón, municipio de Ayutla de los Libres, y Metlatónoc.

De acuerdo con la comisión, durante estos años la institución ha formado profesionistas con un modelo educativo enfocado en las necesidades de las comunidades y en el fortalecimiento de las lenguas originarias, identidad cultural, organización comunitaria, defensa del territorio, equidad de género, desarrollo sustentable y derechos colectivos.

Sin reconocimiento, estudiantes enfrentan incertidumbre

Sin embargo, la falta de reconocimiento oficial, señalaron, mantiene en una situación de incertidumbre jurídica a estudiantes, docentes y egresados, además de limitar el pleno ejercicio del derecho a la educación superior y dificultar la consolidación de un proyecto que, aseguran, ha demostrado su pertinencia social y académica.

Por ello, la Comisión de Seguimiento planteó que otorgar el reconocimiento oficial permitiría al Gobierno de Guerrero refrendar su compromiso con los derechos humanos, la justicia social, la igualdad sustantiva, la interculturalidad y el desarrollo de los pueblos indígenas y afromexicanos.

La demanda coloca nuevamente sobre la mesa la situación jurídica de un proyecto educativo construido desde las comunidades y que, después de casi dos décadas de funcionamiento, continúa buscando el reconocimiento institucional que sus promotores consideran indispensable para garantizar su continuidad y certeza para quienes forman parte de la UNISUR.

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