Activistas y defensores de derechos humanos advierten posturas encontradas ante la presencia de Volker Türk; mientras Tlachinollan ve una oportunidad para fortalecer la atención a víctimas, colectivos cuestionan la actuación selectiva del organismo internacional
Texto: Yener Santos
Fotografía: Archivo
Chilpancingo, Gro., 21 de abril de 2026.— El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, consideró que la visita del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, Volker Türk, refleja la preocupación de la comunidad internacional ante la crisis de desapariciones en México, donde, afirmó, los casos no disminuyen, sino que continúan en aumento.
Señaló que, en este contexto, son las propias víctimas —principalmente madres buscadoras— quienes han encabezado la lucha, enfrentándose a autoridades que, acusó, no han mostrado cercanía, solidaridad ni humanidad frente a esta problemática.
Por separado, el representante del colectivo Lupita Rodríguez en Chilpancingo, David Molina Rodríguez, calificó la visita como “un acto político”, al considerar que la ONU ha quedado a deber en distintos conflictos internacionales, actuando —dijo— de manera selectiva en países como Gaza o Venezuela.
El Alto Comisionado, Volker Türk, permanece en México y, hasta este martes, ha sostenido reuniones con colectivos de víctimas de violaciones a derechos humanos, con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, así como con senadores de la República. Se prevé además un encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Consultados por separado, tanto Barrera Hernández como Molina Rodríguez fijaron sus posturas frente a la presencia del organismo internacional en el país.
Barrera Hernández expresó su confianza en que, tras estos encuentros con autoridades de los tres niveles de gobierno, el Estado mexicano reconsidere su postura frente al informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, el cual ha señalado que este delito en México se configura como un crimen de lesa humanidad.
Subrayó que, más allá de un cambio discursivo, el gobierno federal debe centrar su atención en las víctimas y reconocer que la exigencia de búsqueda no responde a intereses políticos, sino a una demanda legítima por frenar la violencia y localizar a las personas desaparecidas.
Asimismo, indicó que organizaciones como Tlachinollan y colectivos de familiares mantienen la esperanza de que la visita del Alto Comisionado contribuya a generar mayor empatía entre autoridades y víctimas, abriendo la posibilidad de avanzar hacia la verdad y la justicia.
Por su parte, David Molina Rodríguez, quien representa a más de 50 familias de personas desaparecidas en la zona Centro de Guerrero, sostuvo que la visita de Volker Türk debe analizarse desde un contexto geopolítico, en el que México mantiene relaciones tanto con Cuba como con Estados Unidos.
Cuestionó además el papel de la ONU a nivel global, al señalar que el organismo “intenta hacer justicia de manera selectiva”, al no intervenir —según su perspectiva— en conflictos como la guerra en Gaza o situaciones políticas en Venezuela.
No obstante, expresó que espera que esta visita derive en una colaboración efectiva, particularmente en el fortalecimiento del sistema de búsqueda de personas y en la mejora de los procesos de identificación.
Finalmente, Molina Rodríguez consideró que la ONU debe incidir para que los gobiernos estatales armonicen sus marcos legales y se creen centros de registro e identificación, ya que —afirmó— es en las entidades donde las víctimas enfrentan mayores rezagos.
También planteó que el organismo internacional no debe limitarse a la emisión de informes, sino involucrarse de manera más activa en México mediante el aporte de tecnología, infraestructura para fiscalías y capacitación a colectivos de búsqueda, quienes, subrayó, permanecen de forma constante en campo en la localización de sus seres queridos.














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