Familias mantienen por generaciones la elaboración artesanal de piloncillo y panocha; la actividad evoluciona con el uso de motocicletas sin perder su valor cultural y comunitario
Texto: Alberto Solís Loeza
Tecpan de Galeana, Gro., 10 de abril de 2026.— La molienda de caña de azúcar se mantiene como una de las actividades más arraigadas en la parte media y alta de la sierra de Tecpan de Galeana, donde familias han preservado por generaciones esta tradición que se resiste a desaparecer.
Para los habitantes de estas comunidades, moler o triturar la caña para extraer su jugo es apenas el inicio de un proceso artesanal que da vida a dulces típicos como la charamusca, las panelas, el piloncillo y la panocha, nombre con el que se conoce este producto en la región de la Costa Grande.
Durante años, la molienda se realizaba con el uso de animales como caballos o mulas, que eran atados a un mecanismo de madera y obligados a caminar en círculos para accionar el molino. Sin embargo, actualmente muchas familias han comenzado a sustituir esta práctica con el uso de motocicletas y cuatrimotos, adaptando la tradición a nuevas herramientas.
Un ejemplo de esta práctica es el de las familias Radilla Mata y Radilla Moreno, quienes desde hace 33 años realizan la molienda en la comunidad de Los Cajelitos, cercana a Potrero de Carlos.
El proceso continúa con la cocción del jugo de caña en grandes recipientes calentados con leña, hasta obtener una masa espesa que posteriormente se moldea para producir piloncillo o panocha.
Además, los participantes aprovechan el bagazo —residuo de la caña triturada— para tejerlo y utilizarlo como empaque del producto final, el cual es distribuido en tiendas del municipio de Tecpan.
Más allá de su valor comercial, esta actividad representa un espacio de convivencia familiar, en el que participan personas de todas las edades, fortaleciendo los lazos comunitarios y preservando una de las tradiciones más representativas de las zonas rurales de la región.















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