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¡Zihuatanejo vuelve a hundirse bajo el agua! Las lluvias exhiben fallas y ponen obras públicas bajo la lupa

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Inundaciones que ya alcanzan zonas donde antes no se registraban con esta magnitud reavivan los cuestionamientos sobre reencarpetamientos, drenajes y obras urbanas; ciudadanos exigen saber cuánto se ha gastado y por qué el problema persiste

Texto: Alberto Solís Loeza

Zihuatanejo, Gro., 21 de septiembre de 2026.— Zihuatanejo volvió a quedar bajo el agua y, con las calles inundadas, también resurgieron los cuestionamientos ciudadanos sobre años de reencarpetamientos, rehabilitaciones y obras públicas que, lejos de resolver los problemas de fondo, podrían estar contribuyendo a agravarlos.

El agua ya no se concentra únicamente en puntos históricamente conflictivos, como la avenida 5 de Mayo. Durante las recientes lluvias, también alcanzó con rapidez sectores que anteriormente no registraban inundaciones de esta magnitud, entre ellos López Impresores, además de distintos puntos de colonias de la periferia y, particularmente, de la zona Centro.

La escena volvió a repetirse: calles convertidas en corrientes de agua, comercios afectados y vehículos enfrentando dificultades para circular, mientras habitantes cuestionan la manera en que se han ejecutado algunas obras de infraestructura urbana.

¿Más pavimento, menos solución?

Uno de los principales señalamientos apunta a la práctica de colocar nuevas capas de asfalto o concreto sobre pavimentos existentes sin realizar previamente una intervención integral que contemple niveles, pendientes, alcantarillas y sistemas de drenaje.

Con cada nuevo reencarpetamiento, advierten ciudadanos, el nivel de algunas vialidades puede elevarse, mientras accesos a viviendas y negocios quedan por debajo de la superficie de rodamiento.

También señalan que algunas alcantarillas terminan prácticamente hundidas respecto al nuevo nivel del pavimento, dificultando la conducción adecuada del agua durante las lluvias.

El resultado, según los habitantes que cuestionan estas obras, es una ciudad que puede lucir vialidades renovadas en la superficie, pero que mantiene pendientes los problemas relacionados con drenaje, escurrimientos y conducción de aguas pluviales.

Millones invertidos y las mismas inundaciones

Las recientes afectaciones volvieron a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para las autoridades:

¿Cuánto dinero público se ha destinado durante los últimos años a calles, reencarpetamientos, drenaje y rehabilitación urbana, y por qué Zihuatanejo continúa inundándose?

Los cuestionamientos alcanzan la planeación, calidad y costo de distintas obras públicas, así como la decisión de rehabilitar determinadas vialidades sin realizar, en algunos casos, trabajos integrales que permitan atender simultáneamente la superficie y la infraestructura hidráulica.

Desde distintos sectores también se han lanzado señalamientos políticos contra administraciones municipales de extracción priista, a las que se acusa de privilegiar obras superficiales sobre soluciones estructurales. En ese contexto han surgido además acusaciones de corrupción, sobreprecios y presunto desvío de recursos públicos, aunque tales señalamientos tendrían que ser sustentados y, en su caso, investigados por las autoridades competentes.

El agua no entiende de discursos

Más allá de las acusaciones y el debate político, las consecuencias son visibles.

El agua está ahí.

Calles anegadas, establecimientos afectados, vehículos atrapados y nuevos puntos de acumulación muestran que el problema continúa y, según habitantes, incluso parece extenderse hacia sectores donde anteriormente las inundaciones no tenían esta dimensión.

La exigencia ciudadana apunta ahora a que las autoridades revisen de manera integral la infraestructura urbana y determinen si las obras realizadas han solucionado realmente los problemas o únicamente han renovado la superficie.

Porque Zihuatanejo no necesita solamente más capas de pavimento.

Necesita obras planeadas con visión de largo plazo, infraestructura hidráulica funcional y soluciones que atiendan el problema desde abajo, en lugar de esconderlo debajo de otra capa de concreto o asfalto.