De una tradición al borde del olvido a una fiesta internacional: Chilapa ruge con su Tigrada

La Tigrada 2026 reunió por primera vez a las manadas tradicionales de Chilapa y convocó a participantes de unos 40 municipios de Guerrero, además de delegaciones nacionales e internacionales

La celebración también dejó una importante derrama económica, mientras sus promotores llaman a preservar la esencia del tigre chilapeño

Texto: Josué Miranda / Enviado especial

Chilapa, Guerrero, Gro. — Lo que alguna vez estuvo a punto de perderse entre máscaras de látex y nuevas formas de celebración hoy se ha convertido en una de las fiestas populares urbanas más representativas de Guerrero. La Tigrada de Chilapa de Álvarez volvió a rugir este 2026 con una participación multitudinaria y, por primera vez, con la unión de las distintas manadas tradicionales del municipio.

La tradición, cuyos antecedentes se remontan a principios del siglo pasado, nació como una expresión de convivencia y diversión popular. Los tigres recorrían las calles durante las festividades de finales de julio y hasta el 15 de agosto, persiguiendo a los niños, haciendo travesuras y conviviendo con jóvenes y familias.

Don Arturo Contreras Rodríguez, habitante de Chilapa y conocedor de la historia de esta celebración, explicó que el personaje del tigre está profundamente ligado a la vida comunitaria del municipio.

Incluso, recordó, existen relatos sobre jóvenes que aprovechaban el anonimato y la confusión provocada por los tigres para acercarse a sus novias e intentar llevárselas, mientras las calles también eran escenario de juegos, persecuciones y enfrentamientos entre quienes portaban los tradicionales trajes.

Una tradición que estuvo a punto de desaparecer

La fiesta enfrentó una etapa crítica durante la década de los 80. Entre 1984 y 1988, la tradición comenzó a perder elementos que le daban identidad.

Niños y adolescentes empezaron a utilizar máscaras de látex y dejaron de portar el traje tradicional, mientras las cadenas y el característico juego del tigre fueron desplazados por nuevas formas de celebración.

Ante el riesgo de que la tradición terminara perdiendo su esencia, habitantes encabezados, entre otros, por Clara Cantú Villanueva y Arturo Contreras Rodríguez impulsaron un proceso de recuperación.

El momento clave llegó en 1987, cuando se realizó una concentración de tigres en la plaza cívica y se convocó a los barrios para recuperar al personaje tradicional: el tigre que corretea a los niños, juega, hace travesuras y porta el traje y la cadena.

Con el paso de los años surgieron nuevas expresiones. Algunas manadas incorporaron cadenas especiales y movimientos coreográficos, mientras aparecieron los llamados Tigres Dorados, con trajes negros, detalles dorados y máscaras de gran tamaño.

También surgieron representaciones de tigres de cuatro patas inspiradas en expresiones propias de distintos barrios.

Contreras Rodríguez consideró que estas innovaciones forman parte de la evolución natural de la celebración, pero advirtió que deben conservar un vínculo con la esencia del personaje original.

El desafío, dijo, es modernizar la fiesta sin permitir que los nuevos elementos terminen desplazando las características que dieron origen al tigre chilapeño.

Por primera vez, todas las manadas tradicionales juntas

La edición 2026 marcó un momento considerado histórico para la celebración, al conseguir la participación conjunta de las diferentes manadas tradicionales de Chilapa.

Cristina Velasco Salazar, segunda síndica del municipio, destacó la integración de grupos provenientes de distintos barrios, entre ellos San Rafael y San Juan, cuyos integrantes mantienen la tradición mediante la organización entre familias, amigos y vecinos.

“Estamos muy contentos de haber logrado por primera vez juntar a todas las manadas tradicionales”, señaló.

La funcionaria destacó que la Tigrada no sólo representa una expresión cultural, sino también una oportunidad económica para Chilapa, debido a la llegada de visitantes provenientes de distintos municipios de Guerrero, otros estados de la República y del extranjero.

Durante la festividad se registró una importante ocupación hotelera y algunos habitantes incluso habilitaron habitaciones de sus propias viviendas para recibir visitantes, generando ingresos adicionales para las familias.

La derrama económica alcanzó también a restaurantes, comercios, artesanos, vendedores de alimentos y personas dedicadas a la elaboración, renta y comercialización de los tradicionales vestuarios.

Chilapa recibe visitantes de México y el extranjero

La edición de este año reunió a participantes provenientes de alrededor de 40 municipios de Guerrero, además de delegaciones de otras entidades del país y representaciones internacionales de Chile, Colombia y Bolivia.

Durante aproximadamente seis horas, las calles de Chilapa se transformaron en un enorme escenario de música, danza y tradición, con la presencia de tigres, manadas, bandas musicales, estandartes y grupos culturales.

La celebración también contó con la participación del cantante regional Fidel Rueda, quien se sumó al programa de actividades.

Para Velasco Salazar, el resultado fue producto de la coordinación entre el Ayuntamiento y los distintos órdenes de gobierno, así como de un operativo de seguridad destinado a garantizar que la festividad transcurriera de manera tranquila.

La Tigrada de Chilapa pasó así de enfrentar una etapa crítica que puso en riesgo su continuidad durante los años 80 a convertirse en una celebración con presencia nacional e internacional.

Pero detrás del crecimiento y la espectacularidad de la fiesta permanece un reto: que el rugido de las nuevas generaciones no termine apagando la identidad del tigre que nació en las calles de Chilapa.

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