En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, comunicadores denuncian que municipios completos han quedado sin cobertura informativa por amenazas del crimen organizado y la presunta colusión con autoridades; más de 150 periodistas han sido asesinados en México desde el año 2000
Texto: Alberto Gómez
Chilpancingo, Gro., 03 de mayo de 2026.— Ejercer el periodismo en Guerrero se ha convertido en una actividad de alto riesgo que ha derivado en el silenciamiento de diversas regiones, donde la violencia y la presunta colusión entre autoridades y grupos delictivos han obligado al cierre de medios impresos y al desplazamiento forzado de comunicadores.
De acuerdo con el corresponsal de La Jornada en la entidad, Sergio Ocampo Arista, municipios como Iguala, Taxco, Tixtla y Chilapa, así como diversas localidades de la región de Tierra Caliente, han quedado prácticamente sin cobertura informativa debido a las amenazas constantes contra reporteros.
En estas zonas, ya no se imprimen periódicos y varios periodistas han optado por abandonar sus lugares de origen para resguardar su integridad, en un contexto marcado por intimidaciones, agresiones y asesinatos.
La problemática se expone en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, instaurado en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el cual retoma el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos sobre la libertad de expresión.
Pese a su relevancia, este derecho enfrenta un deterioro sostenido. La UNESCO ha advertido que la libertad de prensa vive su peor retroceso en más de una década, en medio de fenómenos como la desinformación, el uso indebido de tecnologías y la crisis financiera de los medios de comunicación.
A nivel global, la autocensura ha superado el 60 por ciento, impulsada por el temor a represalias, el acoso digital y las presiones judiciales.
En México, la organización Reporteros Sin Fronteras ha documentado que la violencia contra periodistas está vinculada, en muchos casos, con la relación entre autoridades locales y el crimen organizado, lo que agrava la vulnerabilidad de quienes cubren temas de seguridad y política.
Desde el año 2000, más de 150 periodistas han sido asesinados en el país y al menos 28 permanecen desaparecidos. Guerrero se ubica entre las entidades más peligrosas para el ejercicio periodístico, solo por debajo de Veracruz.
Cifras de ONU Derechos Humanos indican que entre 2016 y 2025 fueron asesinados al menos 89 periodistas en México, además de registrarse desapariciones, intentos de homicidio y múltiples agresiones contra trabajadores de medios y defensores de derechos humanos.
En la entidad, la impunidad prevalece en casos emblemáticos como el del periodista Francisco Pacheco Beltrán, asesinado en 2015 en Taxco, cuyo crimen continúa sin resolverse a una década de los hechos.
Comunicadores señalaron que en municipios como Taxco, el crimen organizado ha impuesto control sobre los contenidos informativos, condicionando la cobertura y limitando el derecho de la población a estar informada.
A este contexto se suman agresiones recientes, como el ataque con arma blanca contra el periodista Francisco Magaña de Jesús en Atoyac de Álvarez, así como la agresión al comunicador Pablo Israel Vázquez Sosa.
Ante este panorama, periodistas urgieron a las autoridades a garantizar condiciones mínimas de seguridad y frenar la impunidad en los delitos contra la prensa, al advertir que el silencio impuesto en varias regiones de Guerrero representa una grave afectación al derecho a la información y a la vida democrática.














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