Roberto Camps
Acapulco, Guerrero, 28 de abril de 2026./ El sol de Acapulco cae con esa fuerza que no sólo ilumina, sino que revela. En el puerto, donde tantas veces la historia ha tenido que recomponerse entre huracanes, crisis y silencios incómodos, este lunes se abrió una escena distinta: no la del protagonismo individual, sino la de la coordinación.
En el marco de la inauguración del Tianguis Turístico en su edición número 50, dos figuras importantes caminaron juntas y con ello enviaron un mensaje claro: unidad. La senadora Beatriz Mojica Morga, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, acompañadas por el secretario de Turismo estatal Simón Quiñones Orozco no sólo compartieron espacio; compartieron un momento importante: el relanzamiento de Acapulco para el mundo.
En política, las imágenes dicen tanto como las palabras. Y en un estado como Guerrero, donde la confrontación suele amplificarse y las diferencias se sobrerrepresentan, ver a dos liderazgos femeninos de peso actuar en sincronía envía una señal que trasciende el protocolo: la institucionalidad puede construirse desde la armonía.
La escena tiene una lectura evidente: Guerrero necesita estabilidad para consolidar su recuperación económica, particularmente en un sector estratégico como el turismo. El Tianguis no es sólo un evento; es una plataforma de confianza. Cada saludo, cada recorrido conjunto, cada gesto de coordinación entre actores políticos refuerza la percepción de gobernabilidad, que es, al final, uno de los activos más valiosos para atraer inversión, visitantes y oportunidades.
Pero también hay una dimensión emocional que no puede ignorarse.
En medio de un entorno donde la ciudadanía observa con escepticismo los pleitos políticos, donde la confrontación desgasta y divide, la imagen de unidad tiene un efecto reparador. No se trata de negar las diferencias —que existen y son naturales en una democracia—, sino de demostrar que hay momentos en los que el interés superior obliga a ponerlas en pausa.
Acapulco, que ha resistido tanto, necesita precisamente eso: acuerdos visibles, coordinación real, liderazgo compartido.
La presencia conjunta de Mojica y Salgado, transmite una idea sencilla pero poderosa: cuando las instituciones dialogan, el estado avanza. Cuando se alinean los esfuerzos, los resultados se multiplican.
Porque la política, en su mejor versión, no es el arte de la confrontación permanente, sino la capacidad de construir coincidencias en beneficio de la gente.
Y en esa lógica, la escena de este lunes deja una lección clara para el momento político que vive Guerrero: quienes le apuestan al conflicto, a la ruptura y a la división, no sólo se equivocan en la forma, se equivocan en el fondo. En tiempos de reconstrucción, la discordia no suma; resta. La armonía, en cambio, no es debilidad: es estrategia, es responsabilidad y es, sobre todo, el camino más sólido para que Guerrero avance.
Pero los rezagados insisten en hacer la guerra. No han aprendido que en política,lo que no te mata, te fortalece.













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