Padre “corrige” a cinturonazos a su hija y termina detenido en Chilpancingo

Un hombre fue arrestado por la policía municipal luego de golpear con un cinturón a su hija de 14 años tras regresar a casa, después de haber pasado dos días fuera con su novio

El caso expone nuevamente cómo la violencia sigue siendo utilizada como método de “disciplina”, una práctica que además de ilegal, vulnera los derechos de niñas y adolescentes

Texto: Jorge Martínez Dionicio

Chilpancingo, Gro., 08 de marzo de 2026. — Lo que para un padre fue una reacción de enojo y “corrección” terminó en una patrulla y con posibles cargos por violencia familiar.

Un hombre fue detenido por elementos de la Policía Municipal de Chilpancingo luego de que presuntamente golpeara con un cinturón a su hija de 14 años, quien había pasado dos días fuera de casa tras irse con su novio desde el viernes anterior.

De acuerdo con el reporte, la adolescente fue localizada la mañana de este domingo alrededor de las 10:30 horas en la zona que conecta las colonias Morelos y Benito Juárez, donde su novio presuntamente la dejó antes de que regresara a su domicilio.

Sin embargo, al llegar a casa no encontró precisamente un comité de bienvenida.

Según la información recabada, el padre reaccionó con enojo y decidió aplicar el viejo y muy cuestionado método del “cinturón disciplinario”, una práctica que en más de un hogar todavía se confunde con educación, aunque la ley la clasifica claramente como violencia.

La escena no pasó desapercibida dentro de la vivienda. La madre de la menor, al presenciar la agresión, optó por hacer lo que muchas mujeres ya no están dispuestas a callar: reportar los hechos a las autoridades.

Elementos de la Policía Municipal acudieron al domicilio y procedieron a detener al hombre, quien fue trasladado para quedar a disposición de las autoridades correspondientes.

La madre de la adolescente informó que analiza presentar formalmente una denuncia ante el Ministerio Público por presunto maltrato y violencia familiar.

El caso ocurre en un contexto en el que organizaciones defensoras de derechos de la niñez han insistido en que los castigos físicos no sólo vulneran la integridad de niñas, niños y adolescentes, sino que perpetúan ciclos de violencia dentro del hogar.

Porque, aunque algunos todavía crean que “la letra con sangre entra”, la ley —y cada vez más familias— están dejando claro que la violencia no educa: sólo lastima.

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