Política

Las fosas clandestinas del Rancho Izaguirre, representan la complicidad de autoridades: Tlachinollan

El hallazgo representa el terror que las madres buscadoras han desenterrado, critican

Texto: Jorge Balvanera 

Chilpancingo de los Bravo, Gro., 24 de marzo de 2925.- ¿Qué vamos a hacer?, preguntó el Centro de derechos humanos de la Montaña, Tlachinollan, luego de lo ocurrido en el rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, en donde “las imágenes de cientos de zapatos, ropa, mochilas, pintauñas, cepillos de dientes y otras prendas encontradas en, deja una cauda de dolor en un México ensangrentado y aterrorizado por el crimen organizado”.

Tlachinollan fijo su postura en un comunicado difundio este mediodía, en donde señaló que: “las fosas clandestinas están sembradas en las planicies, regadas con la sangre de personas desaparecidas. El terror que las madres buscadoras han desenterrado no tiene nombre”.

Denunció que,“lo perverso es la complicidad de las autoridades, su inacción, su silencio, su permisividad. Han dejado que la vida humana sea triturada, exterminada, cremada”.

Teuchitlán, agregó “es el epicentro del horror, el laboratorio de la muerte, el infierno que reduce a cenizas los sueños de los jóvenes. Es el poder macabro que extermina a la población pobre”.

Forma parte “del pacto de impunidad con el estado donde el crimen organizado coexiste dentro de las instituciones gubernamentales para empoderarse y obtener dividendos con el trabajo sucio que realizan”.

¿Cómo sociedad qué podemos hacer ante una realidad que nos apabulla?, cuestionó.

En Guerrero, detalló: “la violencia es el principal negocio con el que han lucrado caciques, generales, gobernadores, diputados, presidentes municipales y empresarios.

Usar la violencia para despojar de riquezas naturales, controlar territorios, someter a la población, extraer madera, minerales, agua, es el método más efectivo para enriquecerse y erigirse como un personaje poderoso y siniestro”.

Utilizaron la violencia “para acallar voces disidentes, para perseguir y desaparecer a quienes empuñaban las armas; exterminaban a poblaciones que apoyaban a la guerrilla; masacraban a trabajadores que exigían mejores precios de sus productos, a campesinos que salían a denunciar las tropelías de los caciques desalmados, a indígenas que simpatizaban con la guerrilla. A normalistas”.

En nuestro estado “la violencia se ha agravado por la inacción de las autoridades, la inoperancia de la fiscalía, la ineficiencia, corrupción y colusión de los cuerpos de seguridad con el crimen organizado”.

Esta descomposición social “ha propiciado que la delincuencia se expanda al grado de convertirse en un poder fáctico que controla territorios y cuenta con empresas que generan empleos, buscando la forma de monopolizar los negocios más redituables, como la cerveza, el refresco, la venta de carne y los productos básicos”.

Esto sucede “en las 8 regiones de nuestro estado, donde cada organización criminal tiene sus formas de reclutamiento, sus centros de entrenamiento, capacitación y dotación de armamento. Cuentan con fosas clandestinas y prácticas de exterminio dentro de sus territorios”.

En Guerrero “hay 4 mil 385 víctimas de desaparición, de acuerdo con cifras oficiales, desaparece una persona cada día, sin embargo, hay una cifra negra que no se reporta, que es el 30 por ciento. Además 3 de cada 10 personas desaparecidas no son reportadas por miedo a sufrir otra desaparición”.

También Tlachinollan sostuvo: “un tema que preocupa a los colectivos es el centro de resguardo que dista mucho de ser un centro de identificación forense.

Las autoridades no han sido transparentes en el manejo de los recursos y tratan de evadir su responsabilidad sobre la crisis forense que se complejiza más en la medida que se incrementa el número de personas desaparecidas.

La única opción que los colectivos vislumbran es la aprobación de la ley en materia de desaparición de personas del estado de Guerrero”.

El colectivo de Lupita Rodríguez “tiene registradas, 300 hallazgos y los restos óseos que han encontrado los han llevado a la ciudad de México, porque en el estado solo los almacenan en los Semefos y en los centros de resguardo”.

El panorama de Guerrero es desolador “las autoridades siguen sin interesarse en las búsquedas de las personas desaparecidas, son como siempre los colectivos los que están impulsando estas jornadas en medio de múltiples carencias y dificultades que presentan las instituciones involucradas”.

El lunes 17 de marzo “el colectivo Lupita Rodríguez inició una búsqueda en un punto cercano a Coyuca y encontramos tres cuerpos completos, uno tenía dos meses, otro tenía entre 8 y 9 meses y el tercero tenía más de un año. Además encontraron 3 costillas y el hueso atlas.

Encontraron también fragmentos óseos en otra zona”.

Como guerrerense: “¿qué tenemos que hacer? Para los colectivos del estado tienen clara su ruta: seguir buscando a sus desaparecidos y luchar para que en el estado pueda crearse este centro de identificación”, concluyó el Centro Tlachinollan.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *