Adolescente se entrega como “sicario”; autoridades revelan su historia como fantasía por jugar «Free Fire»
Un menor de 14 años se presentó ante la Policía Municipal alegando ser sicario activo, un acto alarmante que movilizó a las autoridades. Finalmente, se comprobó que sus declaraciones respondían a alucinaciones y fantasías ligadas a videojuegos de disparos
El caso llama la atención sobre la importancia de atender problemáticas de salud mental en adolescentes y el papel de entornos digitales
Texto: Staff
Chilpancingo de los Bravo, 19 de agosto de 2025. — Una situación sorprendente y preocupante se registró este martes en Cuernavaca, en el vecino estado de Morelos cuando un muchacho de apenas 14 años acudió por iniciativa propia a las instalaciones de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano (SEPRAC), afirmando ser parte de un grupo criminal. El joven declaró haber cometido diversas ejecuciones y participado en actividades como tráfico de drogas y manejo de armas largas.
De acuerdo a los datos recabados por Noticias Reporte Guerrero, el titular de la SEPRAC, Guillermo García Delgado, señaló que, tras escuchar las confesiones del menor, se dio parte a la Fiscalía de Morelos. Mientras tanto, se estableció contacto con su familia y se envió al joven a una valoración psicológica.
Al arribar al lugar, la madre del menor confirmó que el adolescente ya estaba bajo tratamiento psiquiátrico y mencionó que pasaba mucho tiempo jugando videojuegos tipo Free Fire, lo que pudo haber influido en sus historias.
Un especialista evaluó al menor y concluyó que sus confesiones no eran reales, sino producto de una fantasía provocada por sus estados psicológicos. El caso fue canalizado con las autoridades competentes, incluyendo la Fiscalía de Menores y los servicios de salud mental, para garantizar que reciba la atención adecuada.
Este incidente revela la extrema vulnerabilidad de algunos adolescentes frente a problemas de salud mental y el impacto de los entornos digitales. La mezcla de fantasía, ingreso al mundo del crimen y la presión mediática pueden desencadenar conductas extremas que requieren intervención especializada y oportuna.
Mientras las investigaciones y atención psicológica siguen en curso, entidades civiles y educativas han señalado la necesidad de fortalecer los canales de prevención y apoyo psicológico en entornos escolares y familiares, para atender emergencias antes de que se conviertan en crisis sociales.

